El grupo nació de un primer embrión llamado Freddy Krueger y los Masters del Universo que fue un grupo efímero que formamos a instancias de Julián de Siniestro Total para tocar la noche del 5 de enero de 1989 en un bareto de Vigo (Galicia) llamado El Manco. Con “Freddy Krueger y los…” hacíamos versiones de Public Enemy, Beastie Boys y RUN D.M.C. pero ningún tema propio.Un año después, animados también por Julián, grabamos para su sello discográfico Baterías Taponadas (que era el salón de su casa y un magnetofón Revox) la primera maqueta (demo) de Def Con Dos (tres temas propios y una versión de Public Enemy). Julián, pese a que ahora lo niegue, era entonces parte fundamental de aquel primer DEF CON DOS. Hicimos una edición casera de unas doscientas maquetas y encargamos miles de adhesivos con el logotipo del grupo para pegar por todas partes. Sin embargo, el Primer Asalto no se vendía sino que simplemente se regalaba. Eso hizo crecer la curiosidad de los medios y en poco tiempo logramos que la gente empezase a saber de nuestra existencia. Ése verano sacamos el primer fanzine DEF y comercializamos la DEF-Bolsa que era… pues eso: una bolsa feísima (como del pan) estampada con nuestro logo. Dentro iban el Primer Asalto, el fanzine, una gorra de visera DEF y una camiseta DEF cojonuda. Después del verano nos metimos de lleno el la preparación de lo que iba a ser el “Segundo Asalto”. Gracias al peso que Julián Siniestro tenía en la discográfica independiente DRO conseguimos que se comprometieran a editar y distribuir el disco. Pero la grabación la teníamos que pagar nosotros y, como es de suponer, no teníamos un duro. Fue entonces cuando la iluminación divina hizo que diésemos con una fórmula revolucionaria de financiación: meter anuncios de todo tipo entre canción y canción (se lo copiamos a Sigue Sigue Sputnik). Así, en febrero del 90 salió a la calle el Segundo Asalto en formato compacto y cassette. Para celebrarlo se organizó una fiesta de presentación en un bar del barrio de Malasaña (Madrid). Una extraña amnesia colectiva nos impide aportar testimonio alguno sobre tan señalado evento.El Segundo Asalto tuvo cierta repercusión en los medios de comunicación y hubo buenas críticas. Incluso una revista de prestigio llamada “El Europeo” publicó a toda página el manifiesto que se incluía en el libreto del disco llamado “Es la hora de los mamporros”: Éste primer manifiesto que arremetía contra todo tipo de estúpidos personajes de la vida política y cultural española, reflejaba claramente la línea de lucha nihilista e iconoclasta que, aún hoy, caracteriza al grupo. Pese a la buena acogida que tuvo éste disco en la prensa, el Segundo Asalto apenas llegó a vender unos cientos de copias. Aún y todo, en marzo del 91 Def Con Dos firmaba un contrato con DRO y se metía en el estudio a preparar el (¡cómo no!) Tercer Asalto.[Sacando la cabeza]Éste disco se grabó en BOX, un buen estudio, y se edito en formato vinilo (LP), cassette y compacto. En mayo se hizo la presentación del disco y el primer concierto del grupo en la sala Revolver. Para ser la primera vez que una pandilla de descerebrados se subían a un escenario no estuvo nada mal: hubo mucha gente y muy buenas críticas. Lo mejor fue que, sin saber muy bien cómo, en junio, nos invitaron a participar en un festival de rap en Italia. Después hicimos un par de actuaciones más como teloneros de RUN D.M.C. en su única visita a España. Pero, para variar, el disco no se vendió un carajo, así que al cabo de unos meses la compañía dejó de interesarse por nosotros.
En el año 92 algunos de nosotros trabajábamos en un bar del barrio de Malasaña y un día apareció por allí Alex de la Iglesia diciendo que iba a rodar su primer largometraje llamado Acción Mutante y que quería que hiciésemos un par de canciones para su banda sonora. Nosotros aceptamos encantados y compusimos el tema. Por aquel entonces nadie creía en nosotros y nos sorprendió enormemente el encargo de Alex. Pese a nuestra participación el Acción Mutante, nadie se arriesgaba a grabarnos un nuevo disco. Finalmente, Eugenio Muñoz, dueño de los estudios BOX, se atrevió a financiar la grabación de lo que sería Armas pal pueblo. Hacía poco que Elisabeth Azurmendi, que trabajaba en la sala Revolver, nos había propuesto ser nuestra mánager y fue ella quien nos presentó a J. Al Andalus que a partir de entonces se convertiría en parte fundamental de Def Con Dos siendo el responsable del cambio del enfoque musical que caracterizaría al grupo en adelante.
Con Julián Hernández y J. Al Andalus en la producción grabamos en “Armas pal pueblo” entre diciembre del 92 y enero del 93. Pese a ser un disco cojonudo resultó demasiado vanguardista para su época y en dos años solo se llegaron a vender cuatro mil discos. Con Armas pal pueblo Def Con Dos dejó de apoyarse sólo en samplers y cajas de ritmos y tuvimos que buscar gente para formar una banda. Las baterías del disco las había metido Bul Bul pero después del verano, viendo que el grupo no levantaba cabeza decidió dejarnos. En su lugar entró Little Boy que venía de Sex Museum. Como guitarristas entraron Juanjo Melero (Mala Fe) y el sevillano Juanjo Pizarro (El Mercenario) que era muy amigo de Al Andalus. De éste modo nos encontramos con que Def Con Dos nos habíamos convertido en un grupo de siete personas: Peón Kurtz (voz), Juanito Sangre (voz), Strawberry (voz), J. Al Andalus (bajo), Little Boy ( batería), Mala Fe (guitarra), El Mercenario (guitarra).
Pese a ser un grupo cojonudo y sonar de la hostia, nadie nos contrataba, así que en el invierno del 93 empezamos a montar conciertos en pequeños clubs aquí y allá. Uno de los primeros conciertos bien organizados que dimos nos lo consiguió la gente de Negu Gorriak en Irún y Hernani. Luego contactamos con su mánager Matxitxa y nos propuso movernos por Euskal-Herría. Así fue como empezamos a tocar sin parar por Euskal-Herría mientras que en el estado nadie contaba con nosotros para nada. En Euskal-Herría fue donde se descubrió realmente a Def Con Dos.
Hubo un tiempo en que en los países de habla hispana, la música era un vehículo de la política, y la poesía y la protesta social eran una misma cosa.En España, desde mediados de los años setenta, esta combinación quedó relegada a los cantautores y desconectada de la evolución de la música electrificada, del pop y del rock de influencia europea.En el rock duro español se consolidó desde luego una vena social, una épica y lírica de la conciencia juvenil, pero más de barrio que de clase, y por tanto a menudo desinteresada del compromiso político. Mientras tanto, en Europa, el punk abrió las puertas a una reidentificación radical entre rock´n´roll y política, con figuras emblemáticas como los “Clash” en Inglaterra y los “Dead Kennedys” en América. Pero aquí la recepción del punk fue minoritaria y segmentada: entonces ser un heavy era casi lo contario social y culturalmente que ser un punki.Consiguientemente, si en los años ochenta hubo una etiqueta nefasta fue la del “rock político”, que arraigó sólo donde existía una conexión entre movimientos sociales y expresión juvenil radical, en la Euskadi del ska-hardcore de “Kortatu” y “La Polla Records”.En el resto del Estado, la ausencia de rock con conciencia era sintomática de la desmovilización juvenil lograda por la socialdemocracia. “Reincidentes” son el primer y más acabado ejemplo de cómo este vacío ha podido ser satisfactoriamente superado desde comienzos de los años noventa, provocando un verdadero fenómeno sociológico sorprendente, una nueva audiencia emergente que demuestra hasta qué punto el rock´n´roll de vena comprometida era una asignatura pendiente en el panorama musical español.
Pero a finales de los años ochenta, cuando comenzaron su andadura, era difícil anticipar que una propuesta de estas características tenía futuro.
De hecho, los Reincidentes tuvieron un primer paso en falso con “Incidente local”, un grupo que entre 1985 y 1986 dio algunos conciertos en su Sevilla natal sin mayor consecuencia.
En él estaba no obstante presente ya el núcleo de la futura banda: Juan R. Barea, entonces al bajo, Manuel Pizarro a la batería y Fernando Madina con las voces.
Hizo falta que estos chavales de la adocenada y conformista Sevilla “socialista” decidieran “reincidir” y, sin sentir el vértigo de la cuerda floja, buscar el puente entre el punk y el rock duro, y entre el romanticismo urbano de barrio y la utopía de la comunidad política justa y participativa.
Para ello fue primero necesario que tuviera lugar en sus vidas una experiencia personal que les hizo salir de la disyuntiva entre quedar atrapados en la incomprensión o callar definitivamente: su participación en la huelga de estudiantes universitarios de 1987, que por un momento hizo protagonistas de su propia biografía colectiva a los jóvenes españoles, y alrededor de la cual tuvo lugar una primera reactivación de la cultura radical a escala nacional.
Los Reincidentes dieron de hecho un primer y mítico concierto en plena ocupación estudiantil de la Universidad de Sevilla, enchufando sus instrumentos delante del despacho del rector. Automáticamente, quedaron enganchados a una corriente subterránea que poco a poco comenzaba a extenderse cuentionando el consenso dominante desde la transición.
A pesar de que el futuro de la banda era completamente precario, los Reincidentes había hecho su reentrada en un ambiente de euforia colectiva y, sobre todo, se habían librado de la tutela psicológica institucional, habían roto amarras.
Haciendo honor a sus raíces andaluzas, eran como jornaleros emancipados del señoritismo -que ahora se presenta en forma de moderación reformista-, cuya liberación ha desatado un potencial en bruto inagotable.
Esta energía sería su principal atributo en un ambiente en principio muy poco propicio para la difusión de su mensaje de rabia y reivindicación.
Faltaba, sin duda, el aprendizaje imprescindible, pero las cosas estaban ahora claras, de forma que con trabajo y continuidad se lograría dar forma al ímpetu.
La suerte sonríe a los atrevidos. El primer golpe de fortuna del grupo fue el acceso al estudio de grabación de Juanjo Pizarro (ex “Dogo y los Mercenarios”…) hermano de Manuel y verdadera bestia de la música profesional española. Juanjo aceptó grabarles una maqueta con la que el grupo se presentó al primer Concurso de Rock de la Diputación de Sevilla, en 1989, una iniciativa electoralista de las autoridades andaluzas que los Reincidentes supieron aprovechar para su aprendizaje: finalistas del concurso, tocaron con “La Frontera”, subiendo por primera vez a un escenario grande y sintiendo la vibración del público masivo.
Ya entonces el grupo se ha consolidado en nueva formación, con Fernando en el bajo y las voces y Juan en la guitarra, el primero a las letras y el segundo a las composiciones musicales, aunque ambas llevan siempre el sello de todos.
En esas fechas entra en la banda también José Luis Nieto, “Selu”, un saxo de toque muy personal que inspiraría esta primera etapa de la producción musical del grupo.
Su música es entonces esencialmente agresiva, entre el sonido acelerado punk y las letras próximas al rock radical vasco, que se convierte en su aliado natural.
Domingo 2 Marzo 2008
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